GÉNERO GRAMATICAL

El género gramatical es una clasificación de los sustantivos, los cardinales, los nombres, los pronombres, los determinantes demostrativos, las coordinaciones copulativas y las frases nominales en masculinos y femeninos.

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En el diccionario se determina a qué género gramatical pertenece cada sustantivo que figura en él; p.ej., árbol, al masculino; planta, al femenino.

Los sustantivos del número plural heredan el género gramatical de sus correspondientes singulares; los sustantivos complejos y las frases nominales, el del sustantivo componente.

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Exceptúanse de la regla anterior las frases nominales A S de N ( A, artículo; S, sustantivo fraccionario; N, frase nominal), que heredan el género gramatical de la frase nominal componente; p.ej.,

la mayoría de los hombres llegaban (...) asustad os (...). (G. García Márquez, Crónica de una muerte anunciada).

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Son masculinos:

1. los sustantivos que convienen a los machos - p.ej., hombre, león, maestro - y a los seres imaginarios representados como machos - p.ej. ángel, centauro, duende.

2. los cardinales del número singular que no terminan en a, como centenar, millón.

3. las fracciones terminadas en o, como (un) sexto, (un) milésimo.

4. los nombres propios de varón, como Horacio.

5. los pronombres él, lo, sí mismo, conmigo mismo, contigo mismo, consigo mismo, los.

6. los pronombres nosotros, vosotros y ellos, solos o seguidos de un cardinal.

7. alguien, algo, nadie, todo, nada.

8. los determinantes demostrativos esto, eso y aquello, y las frases nominales encabezadas por esto, eso y aquello.

9. los nombres propios encabezados por el artículo masculino, como el Paraná, El Cairo y Los Andes.

10. los nombres de hecho; p.ej.,

Es sabid o que don Quijote (...) falla el pleito contra las letras y en favor de las armas. (J. L. Borges, Pierre Menard, autor del Quijote)

Es precis o que esté muy borracho (...) para que atente contra la vida de su adversario. (D. F. Sarmiento, Facundo)

no era absurd o pensar en el veneno. (G. García Márquez, Crónica de una muerte anunciada).

11. Los nombres de cuestión; p.ej.,

Está documentad o quién comenzó la planificación. (Cortes Generales de España, Diario de sesiones del Senado, sesión del 25 de septiembre de 2002).

12. las coordinaciones copulativas compuestas por un nombre o frase nominal del género gramatical masculino; p.ej.,

Él y Old Sam eran los únic os a quienes el capitán pagaba con exactitud la soldada. (Pío Baroja, Las inquietudes de Shanti Andía)

Él y su hermana eran los únic os parientes que tenía mi madre en Madrid. (B. Pérez Galdós, El 19 de Marzo y el 2 de Mayo)

las alcarrazas y los cántaros, llenos de fresca agua (...). (Azorín, Las confesiones de un pequeño filósofo).

13. las frases nominales compuestas por un sustantivo masculino.

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Son femeninos:

1. los sustantivos que convienen a las hembras - p.ej., mujer, leona, maestra - y a los seres imaginarios representados como hembras - p.ej. hada, ninfa, sirena.

2. los cardinales terminados en a, como decena.

3. los fraccionarios no terminados en o, os, como mitad, (una) milésima.

4. los nombres propios de mujer, como Eva, Consuelo.

5. los pronombres ella, la, sí misma, conmigo misma, contigo misma, consigo misma, las.

6. los pronombres nosotras, vosotras y ellas, solos o seguidos de un cardinal.

7. los nombres propios encabezados por el artículo femenino, como la Patagonia y Las Vegas.

8. los nombres de las letras, como a, equis, omega.

9. las coordinaciones copulativas compuestas íntegramente por nombres o frases nominales del género gramatical femenino; p.ej.,

Ella y Monina (...), llen as de susto (...). (B. Pérez Galdós, La familia de León Roch).

10. las frases nominales compuestas por un sustantivo femenino.

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Los nombres propios que no terminan en a y que no están encabezados por artículo pertenecen al género gramatical del sustantivo genérico más estricto conveniente al objeto nombrado; así, Buenos Aires y Cuzco, nombres de ciudades, son femeninos, como ciudad; y Abril, nombre de un mes, masculino, como mes.

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No hay, propiamente hablando, otras reglas para la determinación del género gramatical de los nombres propios que las expuestas hasta aquí. Pero es notable la tendencia siguiente:

Casi todos los nombres de objetos inanimados terminados en a son femeninos; p.ej., Francia, Europa y el tango de G. Matos Rodríguez La Cumparsita.

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Advertencias.

Algunos sustantivos de géneros gramaticales diferentes son homónimos: orden, por ejemplo, es masculino cuando se usa como material, y femenino cuando se usa como genérico:

Otras versiones cambian el orden de estos hechos (...). (J. L. Borges, El muerto)

El mago ejecutó esas órdenes. (J. L. Borges, Las ruinas circulares).

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Algunos sustantivos masculinos y algunos femeninos convienen, respectivamente, a machos y hembras de una misma especie - p.ej., gato y gata, león y leona, hombre y mujer - o a los primeros términos machos y hembras, respectivamente, de una misma relación - p.ej., amigo y amiga, padre y madre.

De modo similar forman pareja los pronombres conmigo mismo y conmigo misma, contigo mismo y contigo misma, él y ella, lo y la, sí mismo y sí misma, consigo mismo y consigo misma, nosotros y nosotras, vosotros y vosotras, ellos y ellas, los y las, y algunos nombres propios de persona, como Antonio y Antonia, Manuel y Manuela.

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Algunos sustantivos masculinos y algunos sustantivos femeninos convienen en las generalizaciones a machos y a hembras por igual; p.ej.,

El hombre es un ser racional.

Las palomas tienen cabeza pequeña y cuello corto.

De igual modo, algunos sustantivos masculinos convienen en las generalizaciones a todos los individuos apareados en la relación; p.ej.,

los amigos se deben mutuo respeto y comprensión
.

Así, frases como las palomas o los amigos de Juan son ambiguas: en la primera, palomas puede convenir tanto a las palomas hembras como a todas las palomas; y en la segunda, amigos puede convenir tanto a los varones amigos de Juan como a los amigos de Juan, varones o mujeres.

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Algunos sustantivos, como colega, cómplice, mártir, pariente, patriota, representante, testigo, gorila, se usan como masculinos o como femeninos según que convengan a machos o a hembras. Así, mártir es masculino en el primer mártir cristiano; y femenino en la primera mártir cristiana. Se llaman comunes.

También son comunes los pronombres yo, me, , conmigo; , vos, usted, te, ti, contigo; le, se, , consigo; nos, os, ustedes, ustedes DOS [1], les.

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Algunos sustantivos masculinos y algunos sustantivos femeninos, llamados epicenos, convienen a machos y a hembras por igual; p.ej., los masculinos buitre, guanaco y ñandú, y los femeninos liebre y vicuña.

Cuando se quiere distinguir entre machos y hembras, se componen frases nominales con el epiceno y el adjetivo macho (o hembra); p.ej., el buitre macho, algunas liebres macho.

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Casi todos los sustantivos y nombres masculinos emparejados acaban en o, en e o en consonante; p.ej., niño, elefante, amigo, león, Antonio, Manuel.

Casi todos los sustantivos y nombres femeninos emparejados sustituyen en el correspondiente masculino la o y la e por a, o agregan a después de la consonante final; p.ej., niña, elefanta, amiga, leona, Antonia, Manuela.

Abad y abadesa, príncipe y princesa, profeta y profetisa, actor y actriz, rey y reina, gallo y gallina, ejemplifican diferencias análogas.

Pero hay sustantivos emparejados en las que el masculino y el femenino son palabras totalmente diferentes; p.ej., hombre y mujer, toro y vaca, carnero y oveja, caballo y yegua.

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[1] DOS representa cualquier cardinal mayor que uno.

del hablar