ORACIÓN EXCLAMATIVA

Se llaman exclamativas las oraciones usadas para expresar, en relación con un hecho, un afecto (alegría, pena, indignación, cólera, asombro, etc.).

Las hay compuestas por una cláusula de indicativo [1] de alguna de las formas siguientes:

1. abierta en una variable sustantiva - p.ej.,

¡Qué hiciste, papá! (H. Quiroga, Los destiladores de naranjas)

¡Quién sabe si nos veremos en España! (B. Pérez Galdós, España trágica)

¡Quién lo diría! (B. Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta)

¡Quién pudiera ser caracol! (Pío Baroja, La lucha por la vida - Mala hierba)

¡Quién habría sospechado que después iba a ser tan minucioso (...)! (E. Wilde, Aguas abajo) -;

2. compuesta por una frase nominal encabezada por una variable adjetiva o un cuantificante interrogativo - p.ej.,

¡Qué locura es ésta! (J. Benavente, Los intereses creados)

¡Qué grito ha dado! (H. Quiroga, El perro rabioso)

¡Qué de secretos guardaría aquella cavidad misteriosa! (B. Pérez Galdós, Miau) <= qué cantidad de secretos...

¡Cuánto ahorro de gastos y de tiempo traería esto! (E. Zeballos, La conquista de quince mil leguas)

¡Cuántas personas inocentes son víctimas de la maledicencia! (B. Pérez Galdós, Un voluntario realista) -;

3. compuesta por una variable adverbial o por el cuantificante cuanto - p.ej.,

¡Dónde estará aquel desgraciado! (B. Pérez Galdós, Gerona)

¡Cuándo tendré yo igual suerte! (B. Pérez Galdós, La familia de León Roch)

¡Cómo me alegra oírte hablar así! (M. de Unamuno, Abel Sánchez)

¡Cómo te atreves a poner los pies en esta casa! (G. García Márquez, La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada)

¡Cómo pasan los años! (E. Wilde, Ignacio Pirovano)

¡Qué fresco está el aire! (J. Rulfo, Pedro Páramo)

¡Cuán difícil es sostenerse en los picachos del odio! (B. Pérez Galdós, España sin rey)

¡Cuánto lo siento, Jacinto! (B. Pérez Galdós, Doña Perfecta).

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También se usan como oraciones exclamativas:

1. cláusulas compuestas por una cláusula de adjetivo calificativo y un término secundario que, variante del término secundario mucho, o cuanto - p.ej.

¡Qué hermosa serenidad! (Azorín, El escritor)

¡Qué crueles tus dulces palabras! (J. Benavente, Los intereses creados)

¡Cuán distinto destino el nuestro (...)! (B. Pérez Galdós, Un voluntario realista).

¡Qué a tiempo habían emigrado los animales (...)! (L. Esquivel, Como agua para chocolate) -;

2. cláusulas compuestas por un nombre que Q y una frase nominal encabezada por una variable adjetiva - p.ej.,

¡Qué dolor que se hayan llevado a la abuela! (G. García Márquez, Noticia de un secuestro) -;

3. frases nominales encabezadas por una variable adjetiva - p.ej.,

¡Qué pregunta tan idiota! (G. García Márquez, Noticia de un secuestro)

¡Qué plumas brillantes que tiene el lorito! (H. Quiroga, El loro pelado)

¡Qué de terribles cosas en tan pocos días! (B. Pérez Galdós, Doña Perfecta) <= Qué cantidad de terribles...

¡Cuánta vulgaridad! (B. Pérez Galdós, Torquemada en el Purgatorio) -;

4. frases qué X que R - p.ej.,

¡Qué dulce que es aquella confianza del hombre en el hombre (...)! (Fr. B. J. Feijóo, Impunidad de la mentira)

¡Y qué bien que lo sabe hacer! (B. Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta) -;

5. frases cómo que Q ( Q, cláusula de indicativo) - p.ej.,

¡Cómo que no sé otra cosa! (B. Pérez Galdós, Narváez ) -;

6. cláusulas compuestas por una cláusula de infinitivo - p.ej.,

¡Cómo dudarlo un momento! (D. F. Sarmiento, Facundo).

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Advertencias.

No deben confundirse con oraciones exclamativas qué X que R (X R, cláusula de indicativo; X, adjetivo o adverbio de modo) las oraciones encabezadas por que que resultan de la omisión de SER; p.ej.,

¡Qué bueno que vino! (C. Fuentes, La muñeca reina)

qué mejor que decir algo parecido (...). (A. Marasso, Cervantes).

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[1] Llamo 'de indicativo' a las cláusulas compuestas por un verbo indicativo, y a las cláusulas compuestas por una cláusula de indicativo.

del hablar